sábado, 5 de septiembre de 2026

México

Desplazados de Buenavista cumplen un año sin retorno a sus hogares

Familias de Buenavista permanecen fuera de sus viviendas tras la irrupción violenta de un grupo armado proveniente de Santa María Yolotepec hace un año.

Redacción La Brújula
Foto: jornada.com.mx

A un año de la irrupción violenta ocurrida en agosto de 2025, decenas de familias originarias de la localidad de Buenavista continúan en calidad de desplazadas. El conflicto, derivado de la incursión de un grupo armado proveniente de Santa María Yolotepec, mantiene a los habitantes fuera de sus propiedades, sin que hasta la fecha existan condiciones de seguridad para su retorno a la vida cotidiana.

Desde el inicio de la crisis, los afectados han señalado la pérdida de sus pertenencias y la imposibilidad de retomar sus actividades agrícolas y comerciales. A pesar de las solicitudes presentadas ante las autoridades estatales y la Secretaría de Gobernación, los pobladores reportan que la incertidumbre sobre la tenencia de la tierra y la presencia de grupos ajenos a la comunidad persisten en la zona.

Por su parte, las instituciones de seguridad federales y estatales han mantenido operativos de vigilancia intermitentes en la región. Aunque se ha planteado la instalación de mesas de diálogo entre las autoridades municipales y los representantes de las comunidades involucradas, los desplazados sostienen que las propuestas de retorno no garantizan un ambiente de paz duradero ni la restitución efectiva de sus derechos patrimoniales.

La situación en Buenavista refleja las tensiones territoriales que aquejan a diversas zonas rurales del país. La falta de una solución definitiva por parte de la Fiscalía General de Justicia local ha prolongado la estancia de las familias en albergues temporales o casas de familiares, mientras la vida en sus hogares de origen permanece interrumpida por el temor a nuevos actos de violencia.

Los desplazados han solicitado que la Guardia Nacional refuerce la presencia permanente en los puntos de acceso a las comunidades para inhibir la circulación de personas armadas. Mientras tanto, el proceso de mediación sigue pendiente, dejando en suspenso la posibilidad de que los habitantes puedan retomar sus labores en el campo y recuperar la normalidad en el corto plazo.

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