miércoles, 16 de septiembre de 2026

Tecnología

México mantiene el debate sobre la presencia de mascotas en azoteas

Mientras en México la presencia de perros en azoteas sigue siendo común, otros países han implementado multas severas por esta práctica.

Redacción La Brújula
Foto: xataka.com.mx

En México, la imagen de un perro habitando permanentemente en la azotea de una casa es una escena cotidiana para muchos habitantes de zonas urbanas. Aunque esta práctica suele acompañarse de una estructura improvisada, agua y alimento, especialistas en bienestar animal señalan que el confinamiento prolongado en espacios abiertos sin protección climática adecuada compromete la salud física y psicológica de los caninos.

A diferencia del contexto nacional, diversas naciones han endurecido recientemente sus normativas, estableciendo multas equivalentes a sumas millonarias en moneda local para quienes mantengan animales en condiciones de aislamiento o exposición prolongada a la intemperie. Estas medidas responden a una creciente presión social por proteger el bienestar de los animales domésticos, castigando severamente el descuido bajo leyes de protección animal que consideran este tipo de encierro como una forma de maltrato.

En territorio nacional, la regulación sobre este tema recae principalmente en las leyes estatales de protección animal y los reglamentos municipales de convivencia cívica. Las autoridades locales suelen intervenir únicamente cuando existe una denuncia ciudadana formal, donde se verifica si el animal cuenta con las condiciones mínimas de habitabilidad. En los últimos meses, agrupaciones civiles han intensificado su llamado para que los congresos locales revisen estos marcos jurídicos y definan criterios más estrictos sobre el espacio vital requerido para las mascotas.

El debate público se centra en equilibrar el derecho a la propiedad privada con la responsabilidad ética de los dueños. Mientras algunos ciudadanos defienden el uso de azoteas como espacios ventilados, los expertos insisten en que la exposición a rayos solares intensos, la falta de contacto social y el aislamiento de la estructura familiar constituyen factores de riesgo. La discusión permanece abierta en las legislaturas estatales, donde se analizan propuestas para endurecer las sanciones contra quienes omitan cuidados básicos en la crianza de animales de compañía.

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