sábado, 5 de septiembre de 2026

México

Seis meses de guerra entre Estados Unidos e Irán asfixian la economía

El conflicto bélico ha derivado en una crisis económica global que afecta los precios de la energía y el comercio marítimo internacional.

Redacción La Brújula
Foto: excelsior.com.mx

A seis meses del inicio de las hostilidades, el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán ha escalado hacia una ofensiva de carácter económico con consecuencias globales significativas. La escalada, que ha involucrado también a Israel, se centra actualmente en una estrategia de asfixia financiera y restricciones logísticas que ha provocado una notable volatilidad en los mercados internacionales, impactando directamente en los precios de la energía y el transporte de mercancías.

Desde que se intensificaron las tensiones, la interrupción en puntos críticos como el estrecho de Ormuz ha obligado a las rutas comerciales globales a enfrentar mayores costos y tiempos de espera. Esta situación ha generado preocupaciones en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y en el Banco de México (Banxico) ante el riesgo de presiones inflacionarias importadas, dado que la fluctuación de los precios del petróleo afecta directamente el costo de los insumos y la logística en territorio mexicano.

El gobierno de Estados Unidos ha mantenido una postura de presión constante, argumentando que las sanciones buscan limitar la capacidad operativa de Irán en la región. Por su parte, las autoridades iraníes han calificado las medidas estadounidenses como ilegales, solicitando a la comunidad internacional que no secunde estas acciones que, a su juicio, solo profundizan el estancamiento económico y la inestabilidad en Medio Oriente.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos intermitentes, el conflicto se mantiene en un estado de estancamiento donde ninguna de las partes ha logrado cumplir sus objetivos estratégicos iniciales. Los analistas internacionales advierten que la prolongación de este escenario bélico-económico podría derivar en una contracción del crecimiento mundial, afectando principalmente a las economías emergentes que dependen de la estabilidad de las cadenas de suministro globales.

En México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) continúa monitoreando el impacto de estas tensiones, reiterando el llamado al diálogo y a la resolución pacífica de las controversias conforme al derecho internacional. Mientras tanto, el sector energético mexicano observa con cautela la evolución de los precios del crudo, buscando blindar la economía nacional ante la incertidumbre que persiste en el mercado energético global a medio año de iniciado este enfrentamiento.

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